Volver Menú
Del azar y del agua
Soledad Castresana*

sobre Brazadas, de Gabriel Cortiñas
(Huesos de Jibia -2007)

Brazadas es el primer libro publicado de Gabriel Cortiñas. “Brazadas” es también el nombre de la segunda parte de dicho volumen, que podría haber sido solo ella un libro.

Del azar
La primera mitad, que no tiene un título general, está a la vez divida en tres series. Dos de ellas, “Dados” y “Alea”, tienen al azar, bajo la especie de los dados, como eje temático y estructural. El trabajo con la estructura está especialmente cuidado en “Dados”, mientras que en “Alea” se destaca el tratamiento del espacio: la transformación de la geografía norteña en un paño de juego, de la mano del jugador:
dispuesto a tirar los dados
por encima del cerro
para no verlos nunca más
En la tercera serie, “Tres movimientos”, se cambia radicalmente el tono y el tema. Es más lírica e intimista, lo que provoca en el lector la sensación de que estos tres poemas quedan aislados del resto del conjunto.
A lo largo de toda esta primera parte, el tono poético es bajo y sugiere cierta timidez, pero alcanza momentos de mayor altura en poemas como el número 9, uno de los más sólidos y con más presencia. Su final:
[…]
Cuando bajan las nubes
el girasol llora

un llanto en mosaico
de puntos negros que forman
la máscara de la quebrada.

Del agua
En “Brazadas” pasamos a otro mundo y a otra poesía. Aquí, Masco, el niño protagonista de la serie, se zambulle en la pileta como quien se entrega a una suerte de rito iniciático. Como si fuera una novela de aprendizaje contada en poemas, esta sección comienza cuando él “atraviesa el himen de la horma-pileta” y termina cuando después de subir a una torre "bajó con alas de canario".
En la pileta, Masco busca y atraviesa el sentido de todas las cosas. Casi en trance, como un héroe, se enfrenta a la asfixia, se choca el borde, descubre el erotismo de las mallas de las nenas, llega hasta el fondo y sale transformado.
Gabriel Cortiñas construye en estos textos imágenes de gran riqueza expresiva, en las que el agua, por un lado, sigue la configuración del elemento femenino y maternal por excelencia. Pero, por otro lado, se aparta de la tradición al impregnarla con las palabras y la escritura. Es interesante destacar esta mirada, porque en general es el agua que corre la que suele asociarse al fluir de las palabras y no el agua quieta en un estanque como puede ser la de la pileta.
Entonces, nadar es también para Masco un intento de apropiarse del lenguaje y su silencio. Y en ese intento hay también una profunda transformación; tal vez la más importante porque implica un tránsito al mundo adulto:
abajo está el silencio
Masco intenta no descender
—pasa un codo—
suelta palabras debajo del agua
como letras blancas en la hoja
Cortiñas encuentra en esta segunda mitad de su libro una sólida unidad de tono y de tema que se sostiene con imágenes potentes y bellas, y con una anécdota universal.

*Autor
Soledad Castresana (Intendente Alvear, La Pampa, 1979): Es licenciada en Letras por la Universidad del Salvador, en donde dicta clases de normativa y de literatura. También, se dedica a enseñar español como lengua extranjera y colabora con algunas revistas literarias. Hasta ahora publicó Carneada, (Alción, 2007).