¿Qué es la literatura criminal? Pues es la literatura que gira en torno al problema del crimen, de los detectives y los criminales, pero también un espacio habitado por símbolos que hay que descifrar; enigmas. La literatura genera modelos de percepción, matrices para interpretar al texto y la vida, una de estas matrices de percepción es lo que llamaremos novela criminal. ¿Por qué matrices de percepción? Porque nos predisponen a un trabajo de interpretación. La novela criminal es aquella que, como su nombre indica, gira en torno a un crimen, a su enigma y su resolución -o a la imposibilidad de su resolución (1) -, teniendo un modelo arquetípico de personaje: el detective.
El relato criminal constaría de dos series temporales que organizan y determinan el problema. Aquí otra aclaración: el crimen siempre es un problema, no solo para la victima que lo padece -la mayoría de las veces con consecuencias fatales-, sino que es un problema lógico o bien un “puzzle”, una serie de piezas diseminadas que deben ser vueltas a ensamblar para revelar la verdad. El problema del crimen, entonces, tendrá dos fases: “el tiempo de la investigación después del crimen y el tiempo del drama que conduce a él.” Aquí hay dos historias: la del crimen y el de la investigación. Se examina indicio tras indicio, pista tras pista, es un proceso de aprendizaje. Como en la novela de Agatha Christie, El crimen del Oriental Express, donde lo que ordena la narración es la seguidilla de doce personajes y sus respectivos interrogatorios, doce voces que conjugadas serán la investigación: un prólogo y un epilogo. Así también, Los detectives salvajes se ordena como un “sándwich”: a modo de prólogo la primera parte del diario de García Madero, luego la sucesión esquizofrénica de entrevistas para terminar con un epílogo que sería la segunda parte del diario de García Madero. Cito el caso de Agatha Christie porque es una estructura muy semejante a la de Bolaño, no solo por esa especie de polifonía de personajes diversos, conflictuados y marginales, sino porque el verdadero análisis, es meta-textual: la historia consiste en realidad en explicar cómo puede cumplirse el relato mismo, cómo es posible narrar este crimen y escribir este libro. En la literatura criminal siempre nos encontramos ante dos historias: una ausente, pero real, el proceso que llevará a comprender y explicar el crimen, y que solo se hará presente en tanto se acompañe el relato y el trabajo de deducción de este, y otra historia, ésta presente pero insignificante en tanto evidente, el crimen mismo, consumado. Por otro lado el crimen se trata generalmente de un conflicto consumado en un hecho de violencia o un acto “ilegal” narrado, a partir del eje del deseo: siempre se trata de terrores, angustias, infamias, proyectos absurdos y fantasiosos. Solo se llega al crimen por un juego complejo donde se unen procesos sofisticados de razonamiento y lo que podríamos llamar “un desorden del espíritu”. Pero será la “recta razón” la que develará el misterio, comprendiendo y dándole una solución. El crimen es exceso: una pasión en exceso, una codicia en exceso, todas motivaciones que llevan a la muerte. La novela criminal, entonces, funciona en tanto el mecanismo crimen, por medio del detective, es capaz de articular un sentido en torno al enigma: basa su estructura en la relación misterio/develamiento, misterio que toma la forma de un crimen. Este eje podría referir especialmente a la obra de Bolaño: siempre hay algo que desaparece, ¿y en última instancia que es eso que deja de estar? Bueno, podemos dar una respuesta peregrina, como diría Bolaño, lo que desaparece en el crimen de la novela es el orden de los objetos en el mundo, o de los cuerpos en el campo de batalla como diría Deleuze parafraseando a Leibniz. La novela criminal es una maquina de lectura: ya que se enfrenta al enigma de reconstruir un sentido que se ha perdido, además la idea de maquina de enigmas nos acerca a la mítica Enigma, primer máquina que disponía de un mecanismo de cifrado rotatorio que permitía usarla tanto para cifrar como para descifrar mensajes. En la literatura criminal hay un signo privilegiado: el enigma (el crimen) y un proceso de reconstrucción de ese signo. Una causa -teñida de sangre- que desencadena la semiotizacion de la realidad, la recuperación de sentido en tanto se reordena los signos del misterio en torno al proceso deductivo medianamente racional llevado adelante por el detective (2).
2. ¿QUE ES LO SALVAJE DE LOS DETECTIVES SALVAJES?: El detective, etapa superior del héroe.
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