ANECDOTARIO MARAVILLOSO sobre Objetos maravillosos, por Valeria Tentoni* |
| Editorial Tamarisco presentó su último lanzamiento a fines del año pasado. Incardona a las librerías, preludiando Villa Celina, su próximo trabajo que promete encontrarse con el lector durante el curso del 2008. Juan Diego Incardona presenta a Juan Diego Incardona como el protagonista de una serie de historias; o más bien, de fotografías de historias. Nos da permiso para acercarnos, como si escondidos detrás de la puerta. “…Yo sigo hablando desde lejos, debe ser por instinto de conservación. Mi nombre es Juan Diego, soy el hermano de mis hermanas, soy el hijo de mis padres”. Me pregunto; ¿Estaremos frente a una autobiografía? Quizás, a simple vista, sí. Sería una respuesta automática; historia del autor contada por el autor mismo. Pero en Incardona, todo sucede a manera de relato –probablemente hasta él mismo organice sus vivencias a manera de relato-. Creo que mejor nos valdría entender Objetos Maravillosos como un vasto anecdotario. Desde esta arista podemos disfrutar de las proezas de un joven artesano por los bares de Palermo, en venta ambulante. Como si al cambiar el rótulo, nos estuviésemos acomodando en la silla. Ahora si, abrimos el libro. El autor pareciera estarnos contando su historia desde la mesa de un café. Quienes tuvieron el gusto de presenciar alguna de sus lecturas, inmediatamente se dejan envolver por lo coloquial del relato, y luego de pocas líneas, uno puede escucharle la voz, con sus pausas y sus esquirlas, resonando en el eco de la hoja impresa. Va a hablarnos de los caprichos de las compradoras, de la probabilidad de embrujo de sus anillos, de las técnicas de ensamble y de venta, y hasta de cómo llegó a traicionar el oficio de artesano comprando al por mayor modelos importados. Nos va a hablar del amor, porque siempre, en algún punto de una obra, se va a hablar de amor (hasta Borges nos dejó su Amenazado). Va a enamorar compradoras, a rescatar un perrito oxidado, Totó. “Sentimientos no perecederos permanecen guardados en un depósito, arriba, en neuronas con candados. Esa altura es un lugar impenetrable...” Sospecho que ha dejado cosas sin confesar. En esa selección está el acierto; en ese recorte la idea de anecdotario sobre la de autobiografía. Ahí, la intención de contar, incansablemente, una historia. De envolver y convencer al lector, y de diluir los límites entre realidad y ficción. Como ahora, que mientras tipeo estas líneas, con un Brillitos Embriagadores anudado en el dedo índice de mi mano derecha, pienso que sólo me queda creerle, y esperar que la maravilla surta su efecto. |
| *Valeria Tentoni nació en Bahía Blanca en 1985. Estudiante de derecho. Tomó talleres de narrativa con Diego Paszkowski y Alberto Laiseca. Ha colaborado en revistas, ciclos de lectura oral y blogs, con cuentos, poesías y reseñas. Actualmente dirige la revista literaria La Quetrófila, de publicación trimestral en papel, y escribe en la sección Culturales del periódico Nexo (Bahía Blanca). Mantiene el blog www.cuidadoconesasilla.blogspot.com junto a Marian Lutzky, y participa de www.eltenderetenet.blogspot.com .
Valeria Tentoni La Quetrófila |