Gota
que brota de copas cansadas,
para perderse después en la lluvia;
grises de un cielo vestido de escarcha,
pena de un alma rodeada de nunca.
Lluvias eternas en vidrios iguales.
Nosotros somos distintos, no somos
como las lluvias o como los vidrios.
Un niño juega con letras, las une;
forma palabras: amor, libertad.
Todas las tardes que llueve en mi calle
los automóviles pasan y al verlos
lloran mis labios sus lágrimas de aire.
Todo se acaba, son todos recuerdos;
y en una tarde lluviosa me iré,
mientras el viento sacude los árboles.
Todo el otoño del mundo,
vino a llenarme de lluvia la sangre.
|