INTERVENIR EL AIRE
Por Verónica Maggi* |
| Hace unos 16 años atrás artistas plásticos salidos de la Escuela Provincial de Bellas Artes Doctor Figueroa Alcorta, tomaron la casa número trece ubicada en el predio del Paseo de las Artes de Córdoba para contar con un espacio de participación que, efectivamente, incluyera a todo aquél que tuviese ganas de mostrar (al menos parte) de su producción artística. Una acción política que con errores y aciertos “los hippies de casa13”, llevaron de manera cabal, aprovechando las fisuras de un sistema que por norma oficial apostaba (apuesta) la mayor parte del tiempo a excluir, o a seguir incluyendo a los que ya estaban incluidos. Así, lograron “intervenir” en la cultura local de una Córdoba atravesada como hoy: por recetas y estratagemas discordantes, para darle visibilidad a la producción de artistas que se caracterizaban por ser “nuevos”; y, de tan nuevos, desconocidos. Tal vez la gente de Casa13 sufra de raras patologías y cada tantos años repitan ciclos, activándose en ellos mecanismos ignotos que los lleven a accionar de manera “intervencionista”. Lo cierto, es que ya un poco más cerca en el tiempo (1), algo parecido volvieron hacer. Esta vez coparon cuatrocientos ochenta minutos al mes de radiofrecuencia de la UTN (regional Córdoba) (2). En fin… lo que voy a proponer como intervención urbana, es un programa de radio hecho por artistas. Me refiero a Trece Radio, otro producto derivado de Casa13 (3). Tal vez mi propuesta se encuentre un tanto al borde de los conceptos. A primeras, un programa de radio no encaja propiamente dentro de lo que entendemos como “intervención artística”, pero al darse en un tiempo concreto, su carácter latente de transitoriedad o provisionalidad se pone en evidencia. Y a pesar de que las ondas de radio, no pertenezcan al espectro visible, modifican u alteran el espacio (4). Y por último, un dato que no me parece menor o irrelevante, es que el programa es realizado (producido y conducido) por artistas. Hasta aquí, son varios los elementos que entran en juego; y, contra su particular materialidad comienzan, tal vez, a despuntarse mecanismos de provocación y reflexión. Ingredientes que ayudarían, también, a precisar la idea de “intervención urbana”. Para poder concebir esto, un programa de radio como un tipo no convencional de intervención, me parece oportuno partir de lo que sería hacer un “mal uso” de una herramienta (o servicio en este caso) puesta, dispuesta para una comunidad. Cuando hablo de “mal uso” tendría que hacer citas permanentes a gran parte de las ideas que ya escribió Flusser (5). Me quedo con: aparato, máquina, usuario, funcionario, programa… entre otras y salgo del ámbito de las imágenes técnicas, para readaptar su discurso el terreno de la producción artística. Se supone que una radio es un medio de comunicación. Se supone que la máquina radio trasmite unos mensajes desde unos emisores hacia unos receptores. Todo esto implica, un tipo de posibilidades del aparato radio para producir símbolos determinados. Siguiendo con los supuestos, se da por sentado también que quién este al frente de un micrófono de una radio, debe contar con “pericia”, debe ser una persona idónea, capacitada convenientemente para desenvolverse con soltura y conocimiento en el ámbito radial. Es decir, la radio implica el trabajo de un profesional del medio (de ese medio). Qué hacen, entonces, artistas visuales al frente de un micrófono. Muy posiblemente ellos puedan precisar perspectivas interesantes en torno al arte; quizás, desde el punto de vista “periodístico” sería positivo entrevistarlos… pero… como conductores y productores de un programa de radio, siguen siendo muy buenos artistas visuales. Sin embargo, hay que precisar que estos improvisados conductores radiofónicos, saben que “no saben”; e igual así, introducen en un medio en el que son foráneos parte de una forma de accionar y hacer circular el arte local. De manera algo solapada (y no) intervienen “el aire” no porque estén convencidos de sus grandes cualidades comunicativas, o de una incontenible locuacidad llena de hermosas formas retóricas. No, nada más lejos que eso. En las dos horas que dura el programa, los intuitivos conductores a pesar de la enorme voluntad que despliegan para mostrarse seguros antes sus invitados (artistas como ellos) se equivocan en cadena sin piedad, sencillamente porque no tienen formación en radio. Pero esto no es lo importante, lo substancial ni siquiera radica en correr el riesgo de oficiar de algo parecido a periodistas cuando la esencia es otra. Lo medular se encuentra en que a través de esta acción, de esta intervención radiofónica, las voces de artistas plásticos, fotógrafos, productores, pensadores, músicos, escritores, docentes, gestores, etcétera… animales todos de la fauna cultural local, llegan a oídos de una población estimada de 1.700.000 habitantes (6). Es cierto, esta radio no es cualquier radio. Su programación: “…apunta a conseguir una identidad profundamente universitaria, mediante la difusión y el debate de la actualidad en sus diversos aspectos. Como radio, llena un vacío en la radiodifusión cordobesa, no sólo por difundir música y palabras que no tienen cabida en otros medios, sino porque refleja como ninguna otra la producción cultural de esta ciudad…” (7). Pero más allá de las intenciones de la cúpula directiva de la radio, Trece Radio en el mismo momento que molesta por “inoperancia”, como un alfilerazo impulsa de manera subterránea, la idea que ciertos usos indebidos, incorrectos, a veces pueden llegar a ser los adecuados para vehiculizar conocimientos sobre aquellos actores sociales que hoy tejen nuestro arte local. La libertad con que gozan los artistas conductores, los ha llevado después de varios reajustes a elaborar un programa con un formato bastante similar a lo que sería una entrevista etnográfica de observación participante (8). Multiplicidad de datos interrelacionados con música que devuelven la imagen no ya de un artista, sino la de un ciudadano común, como los mismos radioescuchas. Esta visión de artista que hace circular Trece Radio se contrapone con la que todavía corre (y muchos aún pretenden que corra) del artista-genio-extraordinario. Otro alfilerazo, este más evidente. Trece Radio hace carne aquello de la función social que conlleva el ser artista. De un rol que no sólo se limita a producir “obra” para hacerla circular en ciertos estamentos mas o menos previsibles (a los cuales, vale tener presente, el espectador sin conocimientos artísticos jamás llega) sino, que en última instancia hay un redimensionamiento del termino obra (e invariablemente también de la idea “arte”). Y aquí, Trece Radio vuelve a hacer un “mal uso” de su esperado potencial artístico; y, sin llegar a producir una obra de arte “típica”, tampoco llega a producir un programa de radio “típico”. Lo poco que se puede precisar de este programa radica, tal vez, en que es una intervención artística (hecha por artistas) y urbana porque llega a un espacio público. "Este texto esta bajo una licencia Creative Commos Argentina By Nc Sa 2.5. Es decir, usted puede copiarlo, modificarlo siempre que reconozca, cite al autor y lo distribuya manteniendo la misma licencia de uso". |
| NOTAS (1) Desde marzo de 2004. (2) 94.3 FM (http://www.radioutn.com.ar) radio de la UTN Córdoba (3) www.casa13.blogspot.com (4) En sus múltiples acepciones del término. (5) FLUSSER, Vilém, Una Filosofía de la Fotografía, Madrid, Ed Síntesis. (6) Área de Cobertura (http://www.radioutn.com.ar/cobertura.html) (7) Historia (http://www.radioutn.com.ar/historia.html) (8) El invitado tiene la tarea previa de seleccionar la música que va a compartir con la audiencia de acuerdo a gustos personales. Así, éste se abre a sus interlocutores, comunicándose de otro modo, más participativo y relajado. Además, mientras dura la transmisión los artistas conductores e invitados, comparten alguna bebida generalmente alcohólica, haciendo de la frase “como en living pero en el aire” una redundancia oportuna que intensifica lazos por parte doble: por un lado entre los presentes en la radio; y, por otro entre los invitados y Casa13. |
| *Verónica Maggi nació en el 1976, en Córdoba. Por el año 1994 comenzó a estudiar Licenciatura en Comunicación Social, con Orientación Gráfica, en la UNC. Por esa época, también, incursionó en el campo de la literatura. Sin terminar Comunicación Social, en el 2004, comenzó a estudiar fotografía en la Escuela de Artes Aplicadas Lino Enea Spilimbergo. Desde el 2005 participa de diversas muestras fotográficas. En mayo de 2007, comenzó a colaborar en Trece Radio (programa de radio de Casa13) junto a Luis Britos y Florencia Bessone. También para Casa13, continúa el blog que iniciará Belkys Scolamieri a finales de 2004. Sitio Web: http://veronicamaggi.net Verónica Maggi |